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La mayoría de pacientes saben que la enfermedad periodontal es tratable. La mayoría piensan que es raro perder dientes hoy en día. La mayoría piensan que apretar los dientes es lo mismo que rechinar los dientes. La mayoría piensa que apretar los dientes puede llevar a partir alguna muela. Y finalmente, la mayoría piensa que un implante lo solucionará. Eso no es del todo cierto, de hecho, es poco probable que lo solucione.

La enfermedad periodontal, aún tratada, no salva todos los dientes. El apretamiento o fuerza vertical en horario diurno es mucho más lesivo y frecuente hoy en día que el bruxismo, dicho como movimiento lateral nocturno. El apretamiento no solo fractura dientes, produce abfracciones o cuñas en el cuello de los dientes que aumentan con los años. Los implantes no son para siempre, se necesita volumen de hueso, un área libre de bacterias y pueden llegar a partirse por fuerzas mandibulares.

El Journal of Clinical Periodontology publicará en breve (ya os incluiré el resúmen) un articulazo del que soy coautor, junto a los Dres. Marinez-Canut y Romero, titulado “Predictors of long-term outcomes in patients undergoing periodontal maintenance”. Este artículo, cuyo investigador principal es Pedro Martinez-Canut, define los parámetros que se pueden observar para saber si un paciente va a perder dientes por una u otra causa.

En definitiva, puede que pronto podamos deciros qué futuro tiene este o este otro diente, siempre con tratamiento. La consecuencia más importante es saber qué necesidades específicas tiene cada paciente, identificadas en un estadio temprano.

Como siempre, tabaco y estrés, son dos de los factores más dañinos observados en este estudio aunque, por suerte, hay patrones genéticos que son muy resistentes al fracaso.

Espero que os haya gustado. Cuando se publique, os escribiré contándoos las implicaciones clínicas del estudio.

Un abrazo a todos

 

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