“Mis muelas del juicio no han salido muy bien, pero no me molestan. ¿Por qué tengo que quitármelas?” Es una pregunta que escuchamos muchas veces en consulta. Y es lógico: si no hay dolor, inflamación ni molestias aparentes, puede parecer que no hay ningún problema. Pero con las muelas del juicio, muchas veces el problema no empieza con dolor, sino con una posición difícil, una higiene imposible y daños silenciosos en las piezas vecinas.
Las muelas del juicio, o terceros molares, suelen aparecer entre el final de la adolescencia y los primeros años de la vida adulta. En algunas personas erupcionan correctamente, tienen espacio, muerden bien y se pueden limpiar. En esos casos, no siempre hay que quitarlas. Pero cuando salen torcidas, parcialmente cubiertas por encía, sin espacio o sin una función real en la mordida, conviene valorarlas con mucho cuidado.



En jóvenes, la extracción suele ser más sencilla
Una de las razones para valorar la extracción en edades jóvenes es que el hueso suele ser menos denso, las raíces pueden estar menos desarrolladas y la recuperación suele ser más rápida que en adultos de más edad. Mayo Clinic señala que, en muchos casos, retirar las muelas del juicio en adultos jóvenes puede ser más seguro, más sencillo y con una recuperación más favorable que hacerlo años después.
Esto no significa quitarlas “por sistema”, sino estudiarlas a tiempo. Una radiografía permite ver su posición, la relación con el segundo molar y si hay riesgo de problemas futuros.
«La primera razón, la más simple pero no la más importante, es que el hueso es más blando si eres joven, más fáciles de quitar y con menor molestia postoperatoria.»
Dr. Andrés Llobell
Cuando interfieren con la ortodoncia y la mordida
Otra razón importante es la relación con la ortodoncia y la oclusión.
Si una muela del juicio no tiene espacio, sale inclinada o empuja hacia el segundo molar, puede complicar la estabilidad de la mordida o interferir en la planificación de un tratamiento de ortodoncia. La American Dental Association indica que el dentista puede recomendar la extracción de las muelas del juicio como parte de un tratamiento con brackets u otros tratamientos dentales cuando lo considere necesario.
Por eso, en pacientes jóvenes que van a empezar ortodoncia o que ya han terminado el tratamiento, revisamos siempre la posición de las muelas del juicio.
«La segunda razón, de peso, es que interfieren con el tratamiento de ortodoncia y con la oclusión de tu boca.»
Dr. Andrés Llobell
El gran problema: la higiene imposible
La razón que más vemos en consulta, con los años de experiencia, es la higiene.
Una muela del juicio que no ha salido en buena posición, que queda medio cubierta por encía o que no encaja bien con la muela contraria, se convierte en una zona donde se acumulan restos de comida y biofilm bacteriano.
El paciente puede cepillarse bien el resto de la boca, pero no llegar correctamente a esa zona. Y ahí empiezan los problemas: inflamación de encía, mal olor, molestias repetidas, sensación de boca sucia o infecciones locales. El NHS y la ADA señalan que las muelas del juicio parcialmente erupcionadas o mal posicionadas pueden favorecer que se queden restos de comida, bacterias, caries, enfermedad de encías e infecciones.
«La tercera, la de la experiencia, es que mantener una muela del juicio que no ha salido en su posición y no ocluye bien es un punto de acumulación de restos alimenticios y biofilm.
Pueden ser causa de halitosis, pueden ser reservorios de bacterias anaerobias y causar más problemas de faringe. Pero sobre todo, e insisto en esto, me encuentro con pacientes que por culpa de no poder acceder a una correcta higiene en la zona, tienen caries desproporcionadas en los segundos molares, normalmente sin caries en las muelas del juicio, al quedarse restos por debajo de la línea del esmalte de los segundos, y que en muchas ocasiones hacen que estos segundos molares no se puedan restaurar.»
Dr. Andrés Llobell
El daño más serio suele estar en el segundo molar
Muchas veces el problema no está en la muela del juicio, sino en la muela de delante.
Esto es muy importante.
Cuando la muela del juicio queda inclinada contra el segundo molar, se crea una zona de difícil acceso donde se acumulan restos por debajo de la línea del esmalte. El paciente no puede limpiar bien ahí, aunque tenga buena higiene general. Con el tiempo, puede aparecer una caries profunda en el segundo molar.
Y lo más frustrante es que, en muchos casos, la muela del juicio apenas tiene caries, pero el segundo molar —que sí es una pieza funcional e importante— queda muy dañado. A veces se puede restaurar. Otras veces, la caries llega tan profunda que el segundo molar acaba teniendo mal pronóstico.
Por eso insistimos tanto: no hay que esperar siempre a que duela. Cuando duele, muchas veces el problema ya lleva tiempo avanzando.
Entonces, ¿hay que quitar todas las muelas del juicio?
No. Si una muela del juicio ha salido completamente, está bien alineada, muerde correctamente, no produce inflamación y se puede limpiar todos los días, puede mantenerse y revisarse.
Pero si no está bien colocada, si está parcialmente cubierta, si genera acumulación de comida, si dificulta la higiene, si afecta al segundo molar o si interfiere con la ortodoncia, lo más prudente suele ser valorar su extracción.
No se trata de quitar por quitar. Se trata de evitar un problema futuro que, en muchos casos, es bastante previsible.
«Me las quito? Si no están perfectamente alineadas, si. Evitarás un problema futuro, casi inevitable, mejorará tu acceso a limpieza y tu sensación de boca sana.»
Dr. Andrés Llobell
Prevenir es mejor que tratar tarde
Quitar una muela del juicio en el momento adecuado puede evitar infecciones, inflamaciones repetidas, caries difíciles de tratar y daños en los segundos molares.
En Clínica Llobell valoramos cada caso con exploración y radiografía, explicando al paciente si conviene extraer, esperar o simplemente controlar.
La prevención en odontología ahorra tiempo, molestias y tratamientos más complejos en el futuro.
Si tienes dudas sobre tus muelas del juicio, consúltanos. Aunque no duelan, pueden estar diciendo mucho.
«No esperes a tener problemas, la prevención en odontología ahorra tiempo y dinero. Consúltanos cualquier duda.»
Dr. Andrés Llobell

